“De pronto vino un ejército
plomizo que acaparó todos los alimentos de nuestro entorno. Y pareció cómo si
nunca se hubiera de acabar y todo lo que quedaba fuera la lucha de clases”. Esta
historia la escuchará en el futuro, antes de acostarse, la nieta de alguna
anónima obrera zarandeada y humillada; pero no fue ningún cuento. La niña no lo
sabe porque sueña con Robin Hood. Ocurrió en un hipermercado de Écija. También
en Arcos de la Frontera. Los carros, estratégicamente comandados por el “Capitellium”
del CUT-BAI, PER, SOC, SAT, etcétera, Sr. S. Gordillo, atropellaron la
propiedad privada y los derechos y dignidad de varios trabajadores atacados. Los
carros no eran de guerra ni tampoco los manejaban amas de casa y en lugar de
obuses portaban jamones, aceite, huevos, carne… Y todo a precio razonable: cero euros. Muy ejemplar.
Marinaleda tiene una población activa de 1.100 habitantes y 700 cobran el PER; increíble,
pero cierto. Felipe González lo creó en 1984 para que agricultores andaluces y
extremeños no emigrasen de sus comunidades: votos por PER. Pero la picaresca
(algún día tendremos que hablar del tema a fondo; pena de más espacio) es
infinita. El PER nos cuesta 750m €/año y se benefician 150.000 personas (en
Andalucía y Extremadura). Huelva, líder en desempleo, no encuentra mano de obra
autóctona para la fresa (¿?), saquen sus propias conclusiones. No, yo tampoco
me sentaría a comer con patrones opulentos de grandes empresas explotadoras,
pero quedan otros caminos para la reivindicación social. Saquear y agredir no
es ninguno de ellos…
viernes, 17 de agosto de 2012
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