viernes, 17 de agosto de 2012

Robin de Marinaleda


“De pronto vino un ejército plomizo que acaparó todos los alimentos de nuestro entorno. Y pareció cómo si nunca se hubiera de acabar y todo lo que quedaba fuera la lucha de clases”. Esta historia la escuchará en el futuro, antes de acostarse, la nieta de alguna anónima obrera zarandeada y humillada; pero no fue ningún cuento. La niña no lo sabe porque sueña con Robin Hood. Ocurrió en un hipermercado de Écija. También en Arcos de la Frontera. Los carros, estratégicamente comandados por el “Capitellium” del CUT-BAI, PER, SOC, SAT, etcétera, Sr. S. Gordillo, atropellaron la propiedad privada y los derechos y dignidad de varios trabajadores atacados. Los carros no eran de guerra ni tampoco los manejaban amas de casa y en lugar de obuses portaban jamones, aceite, huevos, carne… Y todo a precio  razonable: cero euros. Muy ejemplar. Marinaleda tiene una población activa de 1.100 habitantes y 700 cobran el PER; increíble, pero cierto. Felipe González lo creó en 1984 para que agricultores andaluces y extremeños no emigrasen de sus comunidades: votos por PER. Pero la picaresca (algún día tendremos que hablar del tema a fondo; pena de más espacio) es infinita. El PER nos cuesta 750m €/año y se benefician 150.000 personas (en Andalucía y Extremadura). Huelva, líder en desempleo, no encuentra mano de obra autóctona para la fresa (¿?), saquen sus propias conclusiones. No, yo tampoco me sentaría a comer con patrones opulentos de grandes empresas explotadoras, pero quedan otros caminos para la reivindicación social. Saquear y agredir no es ninguno de ellos…  

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