miércoles, 25 de abril de 2018

Master sin mester...

No hay nada de mester moralizador, ni poético ni culto ni ejemplar, y mucho menos de oficio y arte en este chirriante ruido de motor viejo que no acaba de arrancar. Es como la tos crónica. Un carraspeo que no cesa ni aclara. Tosferina convulsa y contagiosa.  Pasa el tiempo. Semanas, desde que brotó el  aquelarre del máster brujo obtenido por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Ya se debería saber algo sobre la decisión del consejo de Gobierno de la Universidad rey Juan Carlos respecto al fantasmagórico título, y también a quienes del sistema interno que han pecado de excesiva laxitud, alcanzará la responsabilidad del asunto.  Sea como sea, el croquis de la presidenta resulta, se mire en planta, alzado o perfil, políticamente comatoso. La falacia se disfraza de muchos nombres: “pista falsa”, “desviar la atención”, “seguir la zanahoria”. En literatura, un “red herring”, (modismo inglés), es un falso rastro que lleva a muchos ciudadanos hacia conclusiones equivocadas. Basta ya de maniobras de distracción. El Gobierno de la Comunidad de Madrid, como cualquier otro, es perfectamente reemplazable. Y en este caso concreto, diría que hasta profiláctico. Una vez más, entre Reales tropezones y torpezas ejecutivas, somos incapaces de cepillarnos del cogote la examinadora mirada europea, cada vez más recelosa. “En las promesas almíbar, en el cumplimiento acíbar”. Veremos…

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